L’itinerant: Deconstrucción del tejido artesanal
Mireia López es una creativa interdisciplinaria que ha logrado un equilibrio notable entre el diseño y la artesanía, utilizando un enfoque holístico y orientado a sistemas. Su carrera ha sido impulsada por una profunda pasión por el impacto del pensamiento de diseño y cómo este puede facilitar el desarrollo empresarial transformador. Con una visión innovadora, López se enfoca en la creación de soluciones que aborden problemas humanos y ambientales complejos, destacando por su capacidad para fusionar lo artesanal con lo contemporáneo.
Durante su estancia en Nueva York, Mireia López trabajó en proyectos que desafiaron los límites del diseño tradicional. Una de sus contribuciones más significativas fue su participación en la exposición del Cooper Hewitt Smithsonian Museum en 2020, un hito que posicionó su trabajo a nivel internacional. Además, López es fundadora de la BBCP Rainwater Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a colaborar con artesanos en iniciativas de desarrollo sostenible. A través de esta plataforma, ha trabajado en proyectos que abordan la preservación de técnicas artesanales, al tiempo que promueven prácticas ecológicas y sostenibles, uniendo la tradición con la innovación.
Su más reciente obra, L’Itinerant, ha sido creada en el marco del 50º aniversario de DILO Barcelona, y es un claro ejemplo de su enfoque creativo interdisciplinario. En esta pieza, López deconstruye la artesanía tradicional para explorar las conexiones entre la identidad, el viaje y el patrimonio cultural.
La obra está basada en el tejido tradicional de farcell, un material histórico catalán que López ha reinterpretado utilizando lana merino 100%, tejida a mano en un telar de bajo lizo. La obra se completa con un pantalón upcycled de estilo árabe-hispano (sarāwīl), confeccionado en algodón 100%, lo que resalta su compromiso con la moda sostenible.
L’Itinerant explora la metáfora del eterno viajero, donde la búsqueda de uno mismo y el regreso a las raíces culturales se entrelazan con la conexión a la tierra y lo intangible. López crea una narrativa visual y simbólica sobre cómo la riqueza de nuestra herencia cultural colectiva no solo influye en nuestra identidad individual, sino también en la manera en que nos relacionamos con el entorno que nos rodea. El viaje representado no es meramente físico, sino también un camino simbólico hacia el autodescubrimiento, donde cada paso es una reflexión sobre el pasado, presente y futuro.
